Bayona triunfa y Arévalo se corona en la fiesta del cine

Un año más sobrevivimos al único día en el que medios de comunicación y redes sociales se centran en el cine español. Una gala en la que nuestros directores, actrices, guionistas y demás, se pasean por la alfombra roja con caras vestimentas, un falso lujo ya que, como recordaron en varias ocasiones, sólo el 8% de actores españoles viven de esta profesión.  Mucho cine y muy bueno en una gala demasiado monótona y con poco ritmo en la que monstruo fue la palabra más pronunciada, ninguna vez correctamente.

DISCURSOS, BESOS Y REIVINDICACIONES, OTRA VEZ

Presentada por Dani Rovira, otra vez, sus chistes a veces malos y a veces buenos fueron los encargados de romper la aburrida monotonía de la entrega de premios, junto con los pesados intentos de rimar los títulos de las películas. Eso sí, como buen maestro de ceremonias se mostró atento con sus invitados, no faltaron las bromas con Penélope Cruz, canción incluida, o la reivindicación de la mujer acompañada por un zapato de tacón (mal objeto para identificar a la mujer en pleno discurso feminista, por cierto) firmado por Almodóvar. No podía faltar el beso de la noche, hace 3 años lo protagonizó junto a Clara Lago y este año le tocó el turno a Karra Elejalde, su compañero en 8 apellidos vascos.

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Con número musical hortera incluido, compuesto por Víctor Manuel e interpretado por Manuela Vellés y Adrián Lastra  y la  Film Symphony Orchestra dirigida por Matrix. Buena idea pero mala ejecución en esto último. Poner a la orquesta sobre el escenario hizo que los planos se llenaran de estorbos, ensuciado la imagen.

Entre discursos y bromas también se colaron las reivindicaciones. Sobre el iva cultural, por supuesto, y sobre la falta de apoyo de las instituciones públicas. Cada uno lo hizo a su manera, Dani Rovira con un par de bromas, Antonio de la Torre con un megáfono…pero se hicieron oír un año más. Silvia Pérez Cruz, ganadora al Goya a mejor canción original protagonizó uno de los momentos más emotivos recordando a los desahuciados cantando “gente sin casa, casas sin gente”.

Los realizadores de Frágil equilibrio, ganador del Goya a mejor película documental recordaron en su discurso a refugiados e inmigrantes, pidiendo un mundo sin fronteras.

El Goya honorífico fue para Ana Belén quién en su discurso agradeció el apoyo a todos los que la acompañaron durante su trayectoria y acabó reivindicando el papel de la mujer,  “es mejor que hace 50 años, pero se me escapa por qué sigue habiendo menos mujeres que hombres en el cine”.y la falta de apoyo político ya que el cine “no se merece tanto desprecio de sus gobernantes”.

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LA NOCHE DEL MONSTRUO DE BAYONA

Un monstruo viene a verme fue la película más premiada de la noche, curiosamente sin llevarse el premio gordo a mejor película. J.A Bayona pasó la gala emocionado, temblando tanto como las cámaras que lo grababan. A nivel técnico no tenía rival, es una película en la que los efectos especiales y la realización tienen que brillar sí o sí. Mejor montaje, sonido, efectos especiales, música original, dirección de producción, dirección artística, maquillaje y peluquería, dirección de fotografía y director. Con un presupuesto de de más de 25 millones de euros, algo inusual en las producciones españolas. Jugaba sin rival.

Goya 2017: Bayona, coronado como mejor director

TARDE PARA LA IRA, 4 GOYAS Y UN TRIUNFO

La ópera prima de Raúl Arévalo partía como una de las favoritas y motivos no faltaban. Mejor película, dirección novel, guión original y actor de reparto. Una apuesta original de un actor que toma el papel de director por primera vez apoyado de una productora, Beatriz Bodegas, que tuvo que hipotecar su casa para llevar a cabo el proyecto. Un guión que tuvo que esperar años a que llegara esta mujer a rescatarlo.

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Con forma de thriller Tarde para la ira es una historia de venganza, demencia y por supuesto, ira. Una película de ritmo frenético que sorprende y en la que todos sus actores se lucen. Manolo Solo se llevó el Goya a mejor actor de reparto por unos minutos inolvidables para el espectador. Los protagonistas, Antonio de la Torre y Luis Callejo también estaban nominados pero finalmente el premio fue para Roberto Álamo por Que dios nos perdone. 

La Academia premió el trabajo bien hecho y también recordó que hay nuevas apuestas, nuevos directores y  producir en este país no es fácil. Hay mucho cine y muy bueno buscando una oportunidad. Queda mucho por hacer.

PD: Aquí tenéis las reseñas de las películas candidatas al Goya a mejor película: Analizamos las candidatas a los Goya 2017

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Carme Domínguez

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