Westworld, la rebelión de las máquinas made in HBO

Un parque de atracciones dónde los millonarios del planeta podrán disfrutar una montaña rusa de violencia y emociones ambientado en el Lejano Oeste. Robots que se camuflan entre los humanos ofrecerán a sus “huéspedes” un gran número de experiencias, desde duelos de vaqueros a búsquedas del tesoro. De este, simplificándolo mucho, argumento parte Westworld, la serie llamada a substituir a Juego de Tronos como la gran serie de HBO, aunque lo cierto es que pocas cosas tienen en común.

Ya hablamos de la intro de esta serie y ahora, con la primera temporada ya acabada, dedicaremos algo más de tiempo a analizar la nueva serie de Jonathan Nolan y Lisa Joy.

(SIN SPOILERS)

Esta serie esta inspirada en la película del mismo nombre, titulada en España Almas de Metal y estrenada en 1973. Muestra un parque de atracciones ambientado en el Lejano Oeste, como ya mencionamos antes. Sus “anfitriones” son androides prácticamente indistinguibles de los humanos, llamados “huéspedes” en la jerga de la serie. Las vidas de estos androides obedecen a las tramas que sus creadores instaron en sus sistemas, del mismo modo que toda su personalidad, incluido el hecho de que su principal función es satisfacer los deseos de los huéspedes. Lo cierto es que la serie se toma su tiempo en explicar todo este mundo, quizás demasiado. Asistimos una y otra vez a las aburridas tramas de los personajes androides. Puede que sea necesario para que la idea se asiente bien en la cabeza del espectador, ya que aunque hay escenas que se repiten continuamente hay pequeños y sutiles cambios que hacen ver ese avance hacia la “rebelión de las máquinas”. En mi humilde opinión, después de años de entrenamiento mental con Juego de Tronos, querida HBO, los espectadores ya somos bastante avispados. No es necesario mostrar mil veces a Dolores amaneciendo y recitando frases de Shakespeare, ni ver como se le cae la lata otras mil veces, ni ver a Teddy llegando al tren al pueblo. Bienvenidos al Día de la Marmota.  Menos mal que a partir del capítulo 4 la serie se deja de rellenos y empieza a ofrecer sorpresas…

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“Hola somos dos personajes terriblemente sufridores que no harán otra cosa que sufrir y poner cara de trauma ante cualquier situación y no, ninguno es Jon Snow” Teddy y Dolores.

En fin, dejando la tramas y sorpresas a un lado para evitar spoilers gratuitos hay varios puntos muy interesantes que plantea Westworld, insisto en lo de plantea. Esta temporada, según sus creadores, esta hecha a modo de prólogo de las siguientes. A su favor, he de decir que la mayoría de incógnitas que plantea las resuelve en un muy logrado último capítulo. Después de verlo nos deja con la sensación de que lo bueno esta por llegar a la vez que nos damos golpes en la pared mientras lloramos porque hasta 2018 no tendremos segunda temporada…

En Black Mirror ya comprobamos que imaginar hasta dónde llegaremos con el desarrollo tecnológico da mucho juego. En Wesworld aparecen varios dilemas morales en realación a sus robots. En primer lugar el crear una “nueva vida”, jugar a ser Dios. En este papel de creador está en Dr. Ford, director y creador del parque. Interpretado por Anthony Hopkins, quién se pasea por Westworld para tener algún diálogo lleno de tintes filosóficos. Hopkins realiza un buen papel sin tener que esforzarse mucho, siendo un poco él y un poco Annibal Lecter. Regala buenos momentos y buenos diálogos pero este ·”creador” esta lejos de ser un personaje memorable.

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Siguiendo en esta línea, uno de los grandes debates de Westworld es sobre la conciencia. Vemos como los robots comienzan a tener lo que parecen pensamientos propios e incluso sentimientos…¿podemos decir que tienen conciencia? Y lo más importante, ¿esa supuesta conciencia los igualaría a los humanos? Los personajes “robóticos” en ocasiones parecen tan simples que es difícil que el espectador logre empatizar con ellos. La excepción, a mi parecer, es Maeve, la presentan como la jefa de un burdel, sin un protagonismo especial pero a medida que pasan capítulos la evolución es increíble. Thandie Newton, la actriz, está espectacular (desde aquí reclamo un Globo de Oro para ella), Maeve es uno de los personajes femeninos que, dentro del mundo de las series, más me gusta. Tiene actitud, fuerza, fortaleza y carácter. Aunque no debemos olvidar se supone que obedece a una programación, se supone…

Veremos como hay visitantes que al llegar al parque de atracciones tratan a los androides como si de humanos se trataran y otros que todo lo contrario, como objetos hechos para su disfrute. Las escenas violentas son abundantes, como es habitual en una serie de HBO pero no creo que debamos dejar pasar esto como algo anecdótico. Hombres y mujeres llegan al parque con la intención de desahogarse entre sangre y violaciones. Varias veces hay diálogos sobre cómo los que llegan al parque se descubren a si mismo, o sacan facetas que no conocían. No deja de ser una sutil reflexión sobre la naturaleza humana, diferencian a los robots de los humanos porque saben con certeza que lo son (el espectador ya tendrá mas dudas), disfrutan en acto de matar y violar cómo si fuera con humanos pero con la conciencia tranquila. Respecto a esto es muy interesante la evolución de William, aunque su trama pueda parecer en ocasiones de relleno ya que las aventuras western, para mi por lo menos, son bastante aburridas. William llegará al parque siendo la personificación de la bondad, por algo se junta con la afligida Dolores. Desde mi poca empatía con este personaje admito que la actriz, Evan Rachel Wood, nominada a los Globos de Oro, lo merece aunque no tanto como Thandie Newton.

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“Hola me llamo William y soy el chico bueno que acompaña al guapo de Ben Barnes. Me gustan los sombreros negros pero cojo el blanco para despistar”

Toda serie tiene que tener un villano y en este caso es el “hombre de negro”. Un personaje misterioso que gana muchísimo al ser interpretado por Ed Harris, nadie mejor para hacer del tipo malo.

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“Hola, al final me pasé al lado oscuro”

 

En general, los personajes están lejos de ser memorables. En Juego de Tronos (por comparar ambas series en algún momento) el espectador le cogía cariño a un personaje, empatizaba con él y adiós. Se lo cargan. Westworld, siguiendo con la marca HBO de cuánta más violencia mejor, intentan hacer eso. Hay muchas muertes, de todas formas imaginables pero cometen un error, abusan de esto hasta vulgarizarlo. Me explico, la mayoría de personajes que mueren son los robots, entonces técnicamente no mueren, los llevan a la sede de Westworld a reparar y a los 10 minutos los volvemos a ver en acción. Repetir esto tantas veces hace que lo que plantean como un momento dramático, que puede marcar una diferencia en la trama, pase totalmente desapercibido para el espectador. Esto pasa hasta el punto en el que cuando muere algún humano, no nos lo creemos…

El argumento de esta serie es muy bueno y a pesar de la multitud de tramas entrelazadas se aprecia claramente a dónde se dirigen todas. Sin embargo, deja con la sensación de que, teniendo en cuenta el reparto que tenían, podría ser aún mejor. 

Dónde es innegable que Westworld brilla es en la parte técnica. El escenario, tanto del parque como de la sede dónde se fabrican los robots es perfecto, los efectos especiales ni siquiera parecen efectos (nótese el alto presupuesto…). Otro de sus puntos fuertes es la banda sonora, como ya mencioné cuando hablé de la intro el piano tiene un protagonismo especial. Ramin Djawadi, el mismo compositor de banda sonora de GoT, hace versiones a piano de canciones como “Paint it Black” o de grupos como Radiohead.

“La serie provoca una sensación anacrónica. Es un parque temático del Oeste pero tiene robots, así que ¿por qué no canciones modernas? Es una metáfora en sí misma que se engloba dentro de la temática global de la serie. ‘Paint it Black’ tiene lugar durante una gran escena de acción, y está replenta de altos y bajos fantásticos –los tiroteos, los diálogos-, por lo que la llevo de la mano con mi composición. Ha sido muy divertido escribir los arreglos para la orquesta.” Ramin Djawadi

 

En definitiva, estamos ante una serie que dará mucho que hablar. No es comparable con GoT simplemente porque son distintas. Es original, entretenida, con acción y dilemas existencialistas a la vez. Y engancha. Mucho. 

 

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Carme Domínguez

(@carme_dom)

 

 

PD: desde Mozas recomendamos no empezar a verla en época de exámenes.

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