Cuando la intro es mejor que la serie

Recuerdo varios momentos emotivos a lo largo de mi vida seriéfila, los primeros, marcados por los grandes momentos de Chuck y Blair en Gossip Girl (si, voy de intelectual viendo The young Pope pero todo empezó con ese drama adolescente). Otro momento que me marcó profundamente fue la fatídica Boda Roja de GoT. El primer episodio de Black Mirror y cada mirada de Frank Underwood a la cámara en House of Cards. Momentos muy intensitos.

Al margen de todas estas emociones derivadas de un gran giro de guión o un buen uso de la cámara hay unos 40-60 segundos que inician cada serie y, si están bien aprovechados, pueden emocionarte o fascinarte más que la propia serie. Realmente nunca hice mucho caso a estas intros, siempre fueron una especie de estorbo repetitivo que te robaba tiempo en cada capítulo. Una excusa para poner nombre a los actores, directores, productores…etc. Algo casi tan molesto como el “previously on…” que te repetía lo que ya sabías. Sin embargo, pensándolo fríamente (de forma literal me refiero, Santiago estos días parece la Antártida) me di cuenta de que hay algunas que guardo con mucho cariño, otras con canciones increíbles y también verdaderas obras de arte.

VOLVAMOS A AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS 2000…

No tengo claro si la TVG ejerce esa función de protección/difusión/normalización del gallego que, en alguna parte me dijeron, se supone que tiene. Probablemente su gran logro fue aquello llamado Xabarín Club (en lo que a series se refiere claro, su gran logro es Gayoso). Hizo dos cosas fundamentales: añadir la expresión “cuiño, cuiño” al folclore nacional y que intros como esta sean conocidas por toda una generación de riquiños:

Hablando de infancia no podía faltar esta, no recuerdo de qué iba la serie, en mi cabeza hay flashes de un jovencísimo Will Smith, de su tío y un mayordomo que andaba por ahí, creo. Pero su intro es eterna… y su canción más aún.

No sé si la que viene ahora la podría enlazar con las de “infancia” porque sigo siendo absolutamente fiel a la cita de las 2 de la tarde con esta serie. Los que crecimos peleándonos por el mando de la tele, luchando para que nos dejaran verlos a la hora de comer, fuimos apreciando las sutiles diferencias entre temporadas. Y el aumento de calidad en la animación a la vez que sus característicos buenos chistes pasaban a ser facilones y cutres…

CUANDO LA CANCIÓN DEFINE A LA SERIE

En mi amplio, duro y costoso trabajo de investigación realizado para escribir este artículo, me di cuenta de dos cosas. La primera que igual nos estamos pasando con esto de crear series, que así no hay manera de estar al día. La segunda que podemos dividir las intros en dos grandes grupos:

  •  increíble, realización magnífica, capta la esencia de la serie, *añadir piropos digno de seriéfilo con complejo de cultureta*
  • qué temazo más mítico

CUANDO LA SERIE EMPIEZA CON UN TE-MA-ZO

Series que marcan una generación (véase a mi compañero Adrián y sus últimos artículos) con canciones que son himnos generacionales. Friends es ambas cosas a la vez…

En mi caso, la canción que me dejaba embobada mirando a la pantalla capítulo tras capítulo no fue la de Friends, fue la de una serie que, hasta dónde yo sé, no tuvo una gran acogida en España. De todas formas yo vivía con emoción cada partido de baloncesto enmarcado en una trama de dramas existencialistas de adolescentes y jefas de animadoras. Si, dicho así parece la peor serie del mundo, pero tengo argumentos para defenderla, por ejemplo la banda sonora (una serie donde suena The Cure no puede ser tan mala). Y cómo no…

Sin duda, de todas las intros con canciones originales, o no originales pero que las toman como propias hay una que se lleva la palma. La canción está elegida con sumo gusto, las imágenes son provocadoras y definen completamente a la serie. Tambaleándose entre ficción y realidad. En fin, vayamos al grano, soy el fuego que arde en tu piel…

Ay, el gran Pablo Escobar, el villano más querido de Netflix...

CUANDO LA INTRO, POR RAZONES VARIAS, ME ENCANTA

Empecé este artículo hablando de momentos en los que alguna serie logró despertar en mí esa cosa llamada emoción. Retomando el tema, uno de esos grandes momentos, fue aquel martes en el que estrenaban la tercera temporada de Juego de Tronos. Comentarios sobre la serie aparte, después de meses sin ella, volver a escuchar esa melodía divina y ver como surgen los reinos, el muro…Uf, la lagrimilla cayendo. La canción es brutal, marca ese carácter “medieval” de la serie a la vez que la emoción, la lucha por el poder, las batallas…En la intro la serie despliega el tablero sobre él que jugará sus cartas hasta alcanzar el trono.

Siguiendo con HBO no me puedo olvidar de mencionar, Los Sopranosu primer éxito y cuya intro también es toda una declaración de intenciones. Sin embargo, mi último descubrimiento es esta pequeña joya de la ciencia ficción llamada Westworld. Dirigida por el hermano de C. Nolan camina entre el mundo de los vaqueros del oeste americano y el futuro robótico. Lo mejor de la serie es todo lo que parece que oculta y lo mejor de la intro es que muestra su interior con gran elegancia. Además, tanto la canción como el piano, son recurrentes en la serie.

Otra serie, también marca HBO, con un opening magistral es True DetectiveCon aires de tormenta pero calma a la vez nos sumerge en la marcada atmósfera de una de las mejores interpretaciones de Matthew Mcconaughey. Bellísima y profunda la voz del cantante de The handsome family, el grupo autor de la canción.

Como vemos, muchas de ellas adelantan de qué trata la serie o muestra sus características. Con la música, los juegos de luz y de color, preparan al espectador. La intro de Vikings hace todo eso y algo más: cuenta su propia historia. Su director buscaba la “parte antigua, inquietante, temible y visceral de nosotros” y nos ofrece esa sensación enmarcada en un cuento irlandés. La historia de las diosas de las olas, lo equivalente a las sirenas de la mitología clásica. Mujeres que hundían los barcos de los vikingos hasta el fondo del mar…La música que utiliza es la herramienta perfecta para contar esta historia.

Pasamos ahora a Fox y a una de sus series de mayor éxito, American Horror Story. Las intros de cada temporada son muy similares. Funcionan como flashes, con la misma banda sonora, tonos oscuros y mostrando, ligeramente, los horrores que nos esperan. Miedo, miedo, no dan. Aunque la de Freak Show, casi lo consigue, es una tétrica obra de arte.

Al contrario que las anteriores, en Mad Men, la intro se basa en la sencillez. Una figura negra que cae al vacío entre populares anuncios americanos de los años 60. Con una música que, personalmente, me horroriza. A pesar de todo, metafóricamente, no encuentro mejor forma de presentar a su protagonista, Donald Draper…

En los años 60 también está ambientada Masters of sexJuntar imágenes sin aparente relación que al final tengan un sentido y un mensaje no debe de ser tarea fácil. Aquí lo hacen con maestría…

Para terminar os dejo con mi último descubrimiento, The Young PopeBueno, descubrimiento no porque esperaba con ansia la serie de Sorrentino y tenía altas expectativas que se están cumpliendo. Si no sabéis de qué trata, la intro lo dice todo, o casi todo. Un papa joven (Jude Law perfecto en el papel), luces de neón, una canción atrevida y siglos de arte católica de fondo. Su director es Sorrentino, ¿qué podría salir mal?

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CARME DOMÍNGUEZ (@carme_dom)

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